GESTIÓN Y SOLUCIÓN

Acudió a DNI, ya casi sin fuerzas

El DRAMA y la DESDICHA de SERGIO: ABANDONADO por el ESTADO, por su FAMILIA y con su VIDA pendiendo de un HILO

Por su diabetes le amputaron su pierna derecha, no recibe pensión por discapacidad y no tiene a nadie que lo ayude ni lo asesore. Para colmo de males, le cortarán el servicio de diálisis que debe recibir obligatoriamente por sus problemas renales y puede morirse. Necesita ayuda urgente.

Sergio llora en silencio la falta de ayuda y el abandono sufrido por su familia y el Estado.
Sergio llora en silencio la falta de ayuda y el abandono sufrido por su familia y el Estado.

Sergio Martínez es el puro reflejo del abandono y la desidia del Estado y de la sociedad para con tantas personas con discapacidades, vulnerabilidad económica y que andan solos por la vida, aguantando, resistiendo y padeciendo un infierno.

En épocas de políticos ávidos de salir en la foto y de querer mostrarse, en tiempos de tediosas e invasivas campañas aparato propagandístico, de gastos irrefrenables, de pegatinas insolentes y mensajes que inundan las redes sociales, la vía pública, los diarios, la radio y la televisión; del lobby, de reacomodamientos, de alianzas, de estrategias, de absoluta demagogia y de ambiciones; en el medio están los olvidados, los que ni siquiera parecen ser funcionales a los tiempos de campaña, y aquellos cuyas vidas a los políticos parece no importarles.

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Uno de ellos es Sergio, que con aún jóvenes 56 años la vejentud le atravesó la carne, el cuerpo y el alma por tanta lucha, por tanto sacrificio, por tanta penuria y tanto infierno en vida. Sergio es uno de tantos olvidados, no solo por el Estado, sino por la sociedad. toda. Él, en la puerta del Centro de Diálisis de la Provincia, aquel que en pocos días les cortará a los pacientes el servicio esencial para seguir viviendo por una deuda millonaria del estado de ocho meses y que ronda los 40 millones de pesos a las obras sociales, le contó a la cámara de DNI su triste historia.

Sergio fue abandonado por su familia y vive completamente solo. Percibe apenas 3800 pesos por mes de subsidio por su diabetes, de los cuales 2500 son destinados a pagar su alquiler. No recibe el subsidio que le corresponde por su discapacidad y la burocracia también lo está matando, porque no tiene a nadie que lo asesora al respecto del trámite que debe realizar para poder percibirla.

Pero su drama va más allá: al ser un discapacitado motriz, vive postrado en su silla de ruedas y debe recibir ayuda hasta para ir al baño, ya que debe subir interminables escaleras hasta el sanitario del lugar donde vive y a veces ni siquiera recibe ayuda para subir. Y su dinero no le alcanza ni siquiera para pañales. Y a causa de eso, por sus contratiempos, muchas veces desistió de ir a realizarse las diálisis, las que debe realizarse de manera impostergable para seguir viviendo tres veces a la semana, ya que padece además serios problemas renales.

Sergio, así, está rodeado de todo un entorno que no lo ayuda. Está solo en la vida, perdido, imposibilitado en su motricidad para poder realizar trámites, sin orientación ni asesoramiento. Y necesita de manera urgente que el Estado y todas aquellas personas de buena voluntad que puedan ayudarlo, no le den la espalda y dejen de mirarlo con aprensión.

A todo esto, en unos días, a él y a alrededor de mil pacientes salteños les cortarán el servicio de diálisis por la deuda millonaria del Gobierno Nacional con las obras sociales, y acá el Gobierno tampoco hace demasiado pare recomponer esa realidad de los enfermos.

El momento de mayor impacto y emotividad de la nota, es cuando Sergio rompe en llanto frente a la cámara de DNI, un llanto dolido y desgarrado que encierra tantos años de pesares, golpes y olvido. Por eso se siente morir.

Lo paradójico y a la vez ingrato de todo esto es el enorme contraste entre la atención que recibe el despilfarro en nuestra Salta y la indiferencia hacia los temas importantes y que nos duelen, donde no solo está en juego la dignidad de hermanos salteños, sino también su salud y su vida. Porque la salud y los tiempos de cientos de pacientes no esperan. Y allí resulta irónico y hasta burlesco que se destinen 35 millones de pesos para beneficiar a los precandidatos salteños que competirán en las PASO de octubre y "juegan" a la política, y que el Gobierno Provincial no pueda tomar una medida de emergencia por los 40 millones faltantes por los que el Centro de Diálisis dejará de atender a los enfermos.

Párrafo aparte para la complicada situación sanitaria. Lo cierto es que los médicos no pueden seguir brindando el servicio de diálisis a los pacientes por más buena voluntad que tengan, ya que los insumos que usan son importados y están dolarizados. Hace dos semanas que la estampida del dólar viene haciendo estragos, por se les hace imposible e insostenible seguir así y los centros de diálisis no dan a basto, pese a que desde el Ministerio se les exige que sigan atendiendo. Tienen en promedio 40 empleados cada centro de diálisis y no pueden pagarles. Abonan más de 100 mil pesos de luz centros como INSAL, de la avenida Sarmiento, en la ex clínica San Rafael, donde estuvimos presentes desde DNI con transmisiones en vivo en la semana. Así y todo, los precandidatos salteños recibirán una cifra similar a la deuda mencionada, pero a la salud de los más vulnerados otra vez se la pasa por alto.

Los profesionales aseguraron que si cortan la diálisis, muchos pacientes con insuficiencia renal se pueden morir, como es el caso de Sergio, por la retención de líquidos, lo que puede desembocar en un paro cardiorrespiratorio. Lo dijo el doctor Rodolfo Sabio, presidente de la Asociación de Centros Privados de Diálisis de Salta, en la transmisión en vivo de DNI del pasado viernes. Y el contraste mencionado deja demostrado que no es prioridad la salud para los políticos, no es prioridad el destino de Sergio y de tantos otros que están en la misma situación.

Mientras tanto, las campañas pasan por otro lado: por las falsas promesas, por la gran mentira y el verso político de siempre, lejos de la empatía, la cercanía y la sensibilidad para con quienes más lo necesitan.

“La situación para mi es muy dura, porque aparte de no recibir remedios, están haciendo abandono de persona. No me lleva nada mi familia. Yo vivo solo, alquilo y el sueldo que cobro no me alcanza. A mi me dieron esa pensión por la diabetes, pero tengo que averiguar cómo es el tema de la pensión por la pierna amputada, aparte yo tengo los papeles hecho para que me la hagan”

“Yo estoy a la deriva porque nadie me ayuda, nadie va a verme. Estoy mal. Hace 15 días que no como. Tomo té hasta que se me acaba el azúcar. Si no hay, no hay", manifestó en la nota con DNI Sergio antes de romper en llanto de dolor y tristeza.

“No puedo ir al baño porque las escaleras son altas. Todos miran para otro lado, están apurados, a algunos les pido que me ayude y me dicen ‘cómo jodés’. Estoy todo el día sentado adentro esperando que alguien me saque a la vereda para mirar un poco afuera. No puedo cocinarme porque no veo casi nada, estoy casi ciego, veo solo un 10 por ciento. Estoy muy cansado. No salgo a ningún lado. Llevo una vida muy jodida", se lamentó.

"Y ahora se corta la diálisis y me tendré que morir. Dos semanas y chau. Porque una semana estoy hinchado como sapo, se me hinchan las manos y la cara cuando no me dialisan. Y no tengo plata ni para pañales. Yo cuando tengo problemas corporales no vengo a dialisarme, y tengo que venir tres veces a la semana. Lloro en silencio”, concluyó con profunda impotencia Sergio.

 

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