SALTA

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Cuando la fe inquebrantable no entiende de pandemia: el conmovedor ejemplo de un peregrino de La Puna

Por primera vez en más de 300 años la Procesión del Señor y la Virgen del Milagro y el peregrinar incansable de fieles no fue posible, y tuvimos que acostumbrarnos al Milagro más triste que el tiempo y la memoria puedan registrar. Pero imágenes como éstas nos hacen ver que la llama sigue encendida en los corazones de los devotos.

La imagen es una postal de fe: un humilde fiel de la Puña salteña improvisó sus altares del Señor y la Virgen en el Milagro más atípico de la historia
La imagen es una postal de fe: un humilde fiel de la Puña salteña improvisó sus altares del Señor y la Virgen en el Milagro más atípico de la historia

La pandemia de coronavirus caló hondo en todo el mundo, causando estragos en todos los rincones del planeta y acechando a la humanidad con su inclemencia y su velocidad inuscitada de contagios. Tras esta debacle sanitaria, el mundo ingresó en una nueva "normalidad" a la que aún no nos podemos acostumbrar, y con ella las suspensiones de todas las manifestaciones multitudinarias y colectivas que concentran enormes confinamientos de personas. 

Y Salta no fue la excepción. Y paradójicamente, en uno de los picos más álgidos del arrasador paso de la pandemia por la provincia, habiéndose cobrado ya varias vidas humanas y acumulado miles de contagiados en el territorio, llegó el septiembre añorado año a año por todos los fieles y los peregrinos que llegan a nuestra tierra desde los rincones más pequeños y recónditos de la geografía, para realizar eternas caravanas pedrestres y así llegar a la ciudad con el último aliento para renovar el Pacto de Fidelidad.

Sin embargo, por el efecto arrasador de la pandemia, este año no pudo ser, a la vez que acudimos con tristeza a un hito histórico en este 2020: por primera vez en más de 300 años la Procesión del Señor y la Virgen del Milagro y el peregrinar incansable de fieles no fue posible, y tuvimos que acostumbrarnos al Milagro más triste que el tiempo y la memoria puedan registrar. A un Milagro virtual desde nuestras casas, sin la movilización y proactividad multitudinaria de fe a la que durante siglos Salta fue testiigo.

Y en medio de tanta tristeza, tal vez esta postal de un humilde peregrino que fue enviada por seguidores a la redacción de DNIsalta.com nos llega como para inyectar el alma y sacarnos una sonrisa, y para demostrarnos que  pese a que los pies se detuvieron, la fe sigue intacta en los corazones de los fieles.

La escena grafica la fe inquebrantable y la devoción al Señor y la Virgen del Milagro por  parte de este ferviente devoto, humilde trabajador de los cerros oriundo de la Puna salteña, con sus ropitas austeras y su piel rasgada y curtida por el sol y los vientos  inclementes de  las alturas, que en la cima de la montaña colocó sus pequeños altares en miñatura de las Santas Imágenes para hincarse ante ellos, pedir por los suyos, por sus hermanos, y por la humanidad toda en estos tiempos tan difíciles.

Y para brindarnos un ejemplo elocuente de fe cuando muchas cosas parecieran estar perdidas, cuando vemos morir a hermanos, vecinos y amigos por culpa de esta pandemia que no nos preparó para tantos golpes.

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