SALTA

Un orgullo vallisto

De empujar un carro a cumplir su sueño de ser profesional: la emotiva historia de superación de un salteño humilde y guerrero

Pese a los obstáculo que le puso la vida en su camino, Javier tuvo la satisfacción de ofrendarle su merecido título de docente a su madre, quien con mucho esfuerzo forjó a un notable estudiante y a una mejor persona. Una cálida historia de vida signada por la pasión y el sacrificio.

Javier Erazo, un auténtico luchador de la vida, en uno de los momentos más felices de su existencia: el día de su graduación
Javier Erazo, un auténtico luchador de la vida, en uno de los momentos más felices de su existencia: el día de su graduación

En tiempos de pálidas, de pandemia de coronavirus, de desidia constante de aquellos que deben cuidarnos, asistirnos y brindarnos dignidad, en épocas de malos ejemplos, de candidatos especuladores y oportunistas en tiempos de elecciones y de injusticias permanentes, conocer historias como las de Javier, un humilde y dedicado salteño que luchó y venció por sus sueños, nos dan la pauta de que a veces, solo a veces, también "ganan los buenos", aquellos que son capaces de escribir finales felices gracias a su propia nobleza, entereza y dedicación.

Es que un ejemplo verdaderamente elocuente de los frutos que ofrece el sacrificio sano, honesto y con armas limpias, con una fuerte cultura impregnada de trabajo, estudio y superación, es Javier Erazo, quien vino a enseñarnos que el innegociable esfuerzo y la pasión pueden suplir las inmensas dificultades en las que están hoy sumergidos muchos jóvenes desde sus años más tiernos: desde el acceso a la alimentación, a la vida digna, a la salud y a la educación, en una Salta donde nunca es fácil perseguir sueños, ante el desaliento de la realidad que nos rodea. Y Javi a eso  bien lo sabe.

Javier, el principal protagonista de la emotiva historia de superación de un humilde vallisto, un orgullo cafayateño que pretende dejar bien en alto desde su noble y amorosa flamante profesión las banderas de su pueblo, nos muestra que el "sí se puede" no es solo una arenga vacía y sin sustento,  más aún cuando se lucha desde abajo y sin claudicar.

Javier Erazo nunca la tuvo facil. Desde muy pequeño la pobreza existencial amenazaba con condenar a él y a su familia a una vida de postraciones y carencias. Tenía apenas 8 años cuando la situación económica lo obligó a dejar de lado la escuela para ayudar a su madre en el respetable oficio de carrero, con el que desde muy chico aprendió a ganarse la vida, a cultivar su espíritu de lucha, a fortalecerse ante las adversidades, a valorar lo poco que tuvo y a entender que el esfuerzo y el ahínco serían los únicos caminos posibles para alcanzar sus metas.

Muchos años después, en 2016, gambeteando su sombrío destino, Javier fue por sus sueños con el estómago vacío, pero con el alma llena y el corazón  fortalecido: comenzó a estudiar la carrera que le cambiaría su vida, el Profesorado de Educación Primaria, en Cafayate.

Javier hace unos días rindió con éxito su último examen, consiguió recibirse venciendo todas las contingencias y celebró con su madre, doña Rita Josefina Erazo, aquella que le enseñó y lo ayudó a empujar el carro de la vida, por el logro obtenido. 

"Cuando tenía 8 o 9 años comencé ayudando a mi madre a pechar el carro. Al pasar el tiempo, sin importar lo que diga la gente, yo siempre la seguía ayudando. Todas las personas que me veían me felicitaban y también escuchaba decir que soy un ejemplo a seguir", fue el testimonio de Javier a DNIsalta.com, quien en el final dejó un penetrante y poderoso mensaje a la sociedad.

"Para llegar a la meta que me propuse, de ser docente, en el trayecto de mi carrera, tenía que pasar por muchos obstáculos, entre ellos la situación económica. Pero al final pude cumplir mi sueño gracias al apoyo de mi familia, especialmente de mi madre. Yo doy gracias a Dios por darme una hermosa madre que supo sacarnos adelante a mí y a mis hermanos", contó emocionado Javier Erazo, un anónimo guerrero cafayateño que merece todo nuestro respeto y admiración. 

¡Lo lograste Javi!

 

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