SALTA

Crónicas de muertes anunciadas

En siete años hubo más de 100 femicidios en Salta y los indicadores son peores que antes que se decrete la emergencia

La ausencia del Estado y la pasividad del aparato judicial demuestran la falta de prevención, contención y asistencia a las víctimas y familiares. Crónicas de muertes anunciadas, que podrían haberse evitado.

En siete años hubo más de 100 femicidios en Salta y los indicadores son peores que antes que se decrete la emergencia
En siete años hubo más de 100 femicidios en Salta y los indicadores son peores que antes que se decrete la emergencia

El 25 de noviembre el mundo entero se movilizó en el Día Internacional de Eliminación de la Violencia contra la Mujer, con marchas, cánticos, homenajes y el pedido latente de justicia.

Y la realidad en Salta no escapa al contexto mundial, pero es más que preocupante en relación a otras provincias. En 2014 se declaró mediante Decreto Nº 2654/14 la emergencia por violencia de género y en siete años hubo 115 femicidios. Los índices son peores en relación a lo que sucedía con anterioridad en la provincia.

Una investigación periodística de DNISALTA.com basada en datos oficiales de organismos públicos y privados recopila los femicidios que tuvieron lugar en los últimos siete años, desde que la provincia está en emergencia. La realidad no solo que no mejoró; empeoró.

Desde 2014 hasta lo que va de este 2021 hubo 115 femicidios en la provincia de Salta. Siete años atrás el gobierno de Juan Manuel Urtubey decretaba la emergencia. La campaña de concientización que impulsó la por entonces ministra de Derechos Humanos, Marianela Cansinos, fue "sacale tarjeta roja al maltratador", casi como una broma de mal gusto que compara un acto violento en la práctica de un deportes -como por ejemplo el fútbol- con la dura realidad que viven cientos de mujeres.

Otra medida que tampoco prosperó fueron los botones antipánico, aparatos simples, pero que nunca tuvieron el éxito esperado ante la propia desinversión y contención, realidad que fue una constante en los últimos siete años.

Así fue que en 2014 Salta reportó 21 femicidios, otros 16 en 2015, 9 en 2016, 23 en 2017 siendo el año más sangriento, 7 en 2018 y 17 en 2019. La gestión de Urtubey finalizó con 93 femicidios, considerando los periodos 2014 a 2019. Es decir, un lamentable índice de casi 19 mujeres asesinadas por año, en ese periodo.

Pero la realidad tampoco cambió en estos dos años de gobierno de Gustavo Sáenz. En 2020 se llevó la vida de nueve mujeres y en lo que va del 2021, cuando aún restan más de 30 días para que finalice el año, la violencia creció y las crónicas policiales ya escriben las historias de 13 víctimas.

Peor que en emergencia por violencia de género

Si se expande la mirada y a este triste relato se la compara con la misma provincia de Salta hay que decir que pese a decretarse la emergencia por violencia de género, los indicadores son peores a lo que acontecía antes.

Desde 2008 hasta 2014 en Salta se cometieron 95 femicidios mientras entre 2014 y 2021 unos 115, es decir 20 casos más, demostrando una fuerte deficiencia de los poderes ejecutivo y judicial en cuanto a la prevención, asistencia y contención.

Y si se suman ambos periodos, entre 2008 y 2021 en la provincia de Salta unas 210 mujeres fueron asesinadas.

Expectativa Vs. Realidad

Un anuncio que intentó calmar los violentos crímenes que se cometen en la provincia fue la incorporación de botones antipánico.

Datos oficiales indican que hasta marzo de 2021 en Salta se habían solicitado 869 dispositivos, pero la provincia sólo entregó el 10%: solo 87 víctimas lo recibieron. De hecho, hay víctimas que reclaman un botón desde 2016.

Un caso reciente que desnudó las falencias de Salta fue el crimen de Agustina Cruz, la joven que fue degollada cuando aquel 22 de octubre salió de su casa y se disponía a caminar tres cuadras que la separaban del colegio.

Su expareja, un joven de 18 años, es el principal sindicado del crimen. Un joven a quien la víctima ya había denunciado por reiteradas agresiones, pero que ni el Estado ni la Justicia oyeron y negaron el botón antipánico.

Según contó la mamá de la víctima, Yanina, la justificación fue la distancia ya que Agustina vivía en Moldes y el agresor tenía domicilio en Capital. Por esto, intentaron conformarla diciéndole que se quedara tranquila, que el joven no llegaría hasta allí y no era necesario brindarle un botón. Tampoco se le asignó una consigna policial fijo. Por la falta de personal en la comisaría de Moldes los efectivos cumplían rondas periódicas, es decir, en diferentes momentos del día se presentaban en el domicilio de Agustina para tomar conocimiento si la menor "estaba bien", porque el Gobierno no invierte en recursos humanos ni en móviles policiales. Un crimen que podría haberse evitado.

En diálogo con DNISALTA.com y DNI RADIO 97.5 Mhz., Claudia Bañagasta, referente de la Fundación Preparatoria del Pueblo, cargó contra la ausencia del Estado, denunciando hipocresía y utilización política de familiares de víctimas.

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