SALTA

Los hechos ocurrieron en 2018

Juicio al finquero alemán: Declaró el puestero que sobrevivió a la ingesta de veneno

Comenzó hoy la audiencia contra Hartmut Torsten Theobald (48), un finquero de origen alemán imputado por los delitos de homicidio calificado por el uso de veneno u otro elemento insidioso en perjuicio de Ramón Ignacio Casas (56), y por tentativa de homicidio calificado por el uso de veneno u otro elemento insidioso en perjuicio de Benito Soraire (70).

Juicio al finquero alemán: Declaró el puestero que sobrevivió a la ingesta de veneno

Casas y Soraire eran peones de la finca de Hartmut Torsten Theobald. El imputado está acusado de haberles entregado alimentos con sustancia tóxica (pesticida) a los dos empleados. Los hechos ocurrieron en octubre de 2018.

Durante la primera jornada, luego de la lectura de la requisitoria fiscal de elevación a juicio, declararon los primeros testigos de la causa. Comparecieron ante el tribunal el hermano y la esposa de Ramón I. Casas y dos de sus hijos. También declaró Benito Soraire, el otro puestero que trabajaba en la finca El Salto, de Theobald, y que también habría ingerido la sustancia tóxica que le causó la muerte a Casas. El imputado dijo que declarará en el transcurso de la audiencia.

Soraire relató que trabajó a las órdenes de la familia del acusado por cerca de treinta años. Precisó que se ocupaba de regar el alfa y que nunca le pagaron por eso. Allí le daban un lugar para dormir y su patrón (el imputado) le llevaba dos kilos de carne todos los lunes. Refirió que su labor no demandaba el uso de pesticidas o herbicidas, que solo regaba.

Acerca del hecho puntual por el cual su patrón llegó a juicio, Soraire relató: “Yo me he escapado de morir. Hartmut me ha metido veneno en la carne. Tiene que haber sido él porque era el único que estaba. Me había llevado carne de vaca y chorizos. Yo me doy cuenta apenas como la carne porque empecé con mareos, diarrea y vómitos. Ese día cociné una sopa y tenía gusto raro. Tomando leche me he salvado. Si no me iba a morir”, explicó.

El damnificado refirió que seis de sus perros comieron la carne y murieron. También algunos zorros que consumieron los restos. Dijo que se dio cuenta que tenía veneno porque a los animales les salió sangre de la boca.

Sintiéndose aun muy mal, se dirigió a la casa de su patrón y le reclamó por la carne envenenada, pero él negó la acusación. “Le dije que me lleve ya al hospital de Güemes. Lo hizo, pero me dejó a dos cuadras”, continuó relatando Soraire. Dijo que allí lo revisaron, le preguntaron qué síntomas tenía y qué había consumido. Luego le colocaron una inyección y escuchó decir a una doctora que a él le habían dado veneno.

El damnificado indicó que antes de ir a reclamarle a Theobald, puso arriba del techo de su pieza restos del chorizo que le llevó el imputado, que fueron rescatados por la policía.

El tribunal integrado por los jueces Francisco Mascarello (presidente), Paola Marocco y María Livia Carabajal también escuchó hoy el testimonio de Ramona Isabel Ávila, esposa de Ramón Ignacio Casas (víctima fatal). La mujer explicó que al momento del hecho, se encontraba separada de su marido, pero precisó que él iba una vez al mes a su casa, cuando cobraba, para llevarle suministros a la familia. Dijo que la relación con Casas era buena y que, aunque no vivía permanentemente con ella y sus nueve hijos, tenían una comunicación telefónica fluida. La finca “El Salto”, donde Casas trabajaba como puestero cuidando la hacienda, queda en el paraje Palomitas, bastante alejada de la localidad de General Güemes.

La testigo describió a su esposo como “un hombre normal, tranquilo” y descartó que días previos al hecho se hubiera encontrado deprimido por algo.

Acerca de la relación de Casas con su patrón, Hartmut Torsten Theobald, Ávila sostuvo que no era buena. “Una vez que lo llamamos por teléfono nos contó que le habían robado una libretita donde él registraba los días que llevaba trabajados y la contabilidad de la hacienda que él atendía. Solo eso le robaron, y su patrón era el único que tenía llave de su pieza. Ahí empezaron los conflictos. Nos dijo que Theobald lo seguía cuando él andaba trabajando en el cerro, a caballo, y le apuntaba con un rifle desde lejos”, recordó la testigo.
La mujer relató luego que la situación empeoró cuando su esposo decidió denunciar a su patrón en la AFIP porque nunca le había pagado el salario familiar. “Después de eso nos reunió a toda la familia y nos dijo que si a él le llegaba a pasar algo teníamos que responsabilizar a Theobald. No se lo notaba con miedo, estaba tranquilo, pero nos advirtió eso”, refirió Ávila.

Otro de los testimonios escuchados hoy fue el de Raúl Victoriano Casas, hermano de la víctima fatal. Dijo que conoce al acusado porque también trabajó un tiempo en su finca, amansando caballos. En sintonía con la declaración de su cuñada, sostuvo que la relación de Ramón con Theobald era mala. “No le quería pagar el salario familiar. Cuando nos dijo que si le pasaba algo iba a ser culpa de su patrón, le pedí que deje de trabajar ahí, pero él me dijo que no podía porque había sacado una moto y tenía que terminar de pagarla”, relató. El testigo también ratificó parte de la declaración que brindó en fiscalía en octubre de 2018. En aquella oportunidad había detallado que cuando su hermano regresó de Salta, luego de denunciar a Theobald ante la AFIP, le dijo que lo había hecho porque “estaba zorreando que lo iba a rajar, y que a partir de esa denuncia iba a tener que pagarle lo que le correspondía por los años trabajados. Estaba contento por eso”, comentó.

La audiencia continuará mañana, con la recepción de nuevas pruebas testimoniales. Por el Ministerio Público interviene el fiscal Ramiro Ramos Ossorio. La defensa del imputado está en manos de Marcos Molina y Luis César Fernández. En la querella y actoría civil intervienen José F. Teseyra y Alejandro Tapia.

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