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La pobreza como problema distributivo: el editorial de Abel Díaz para DNIsalta.com

Los parches que maquillan de manera aislada la realidad, son insuficientes para erradicar esta gran problemática que atraviesa Salta desde hace muchos gobiernos provinciales y nacionales: la pobreza extrema.

El editorial de Abel Díaz del domingo por DNIsalta.com sobre la mala distribución de los recursos y la pobreza extrema
El editorial de Abel Díaz del domingo por DNIsalta.com sobre la mala distribución de los recursos y la pobreza extrema

Hace varios editoriales ya, aquí en DNIsalta.com, te venimos contando y mostrando historias de una cruda realidad, y nos tomamos el tiempo de viajar a cada lugar: fuimos a Santa Victoria Este, fuimos a Tartagal, y conocimos distintas comunidades originarias con el mismo común denominador, que tiene que ver con la falta de recursos mínimos para poder subsistir y derechos insatisfechos, como la falta de elementos vitales como el agua potable, la comida.

Es por ello que las políticas públicas en Salta muchas veces parecen ser espasmódicas, y que algunas soluciones se activan cuando llegan estas noticias a los medios nacionales: ahí recién llega un bolsón de alimentos o un pozo de agua, que en definitiva no dejan de ser parches y un mero maquillaje a la dura realidad. Por el momento, nada de raíz. Los esfuerzos aislados son insuficientes para erradicar esta gran problemática que atraviesa Salta desde hace muchos gobiernos provinciales y nacionales.

Los programas asistenciales sabemos que son esenciales y sirven para asistir con recurso en la distribución de manera inmediata a distintas personas que la están pasando mal. Pero se necesitan políticas de Estado y socio-económicas más fuertes, que perduren en el tiempo independientemente de los cambios de gobierno, para erradicar de raíz esta pobreza extrema de las familias originarias en el norte provincial.

Para terminar con esta pobreza extrema, sin dudas, hay que tomarse el tiempo de analizarlo y debatirlo desde un lugar serio , con datos certeros; no al pasar, sino tomarnos el tiempo distintos actores sociales desde una mesa amplia donde se puedan arrojar datos y elementos como los que a continuación voy a enumerar.

La desigualdad en la distribución de bienes y recursos indudablemente es lo que falla en nuestra Salta. Hoy tenemos una sociedad muy desigual y la distribución no es equitativa, donde hay sectores minoritarios que se benefician mucho más que otros.

Por ejemplo, podemos hablar de la desigualdad en la distribución de las tierras, que incluso es una de las causas de este severo problema de la pobreza extrema, que desde DNIsalta.com ya te habíamos mostrado con datos oficiales certeros y elocuentes en emisiones anteriores de nuestro programa televisivo: Salta a nivel país encabeza el ránking de distribución de tierras en manos extranjeras, incumpliendo leyes y pagando ínfimos impuestos.

El ambiente socio-cultural es también un punto a tener en cuenta: porque las comunidades originarias tengan su cultura e idiosincrasia, no por ello los vamos a dejar morir. Para solucionar este problema debemos contratar a expertos, porque, obviamente, si se llama a algún "amigo" puesto a dedo en un cargo, es muy probable que no sepa atender esta realidad tan difícil de comprender. Si no lo tiene Salta, lo tendrá alguna otra provincia argentina.

Si no están en el país esas mujeres y hombres expertos para atender las cuestiones socio-culturales de las comunidades originarias, habrá que salir a buscarla fuera de la Argentina, pero ya no podemos quedarnos más con el "esta gente es así, vive así y no se puede hacer más nada". 

Esto nos lleva a pensar que la pobreza en Salta tal vez sea realmente un problema distributivo.  Si empezamos a distribuir los recursos de manera más equitativa, vamos a comenzar a notar algunos cambios. 

Por ejemplo, se debería comenzar por actualizar los cánones mineros, en Salta, donde por cada habitante de nuestra provincia, solamente la minería, con los millones que factura, deja solamente 26 pesos anuales. Si ese monto se actualizara y fuese mucho menos irrisorio, estaríamos mucho mejor.

 

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