SALTA

Artículo de opinión (por Lic. Juan Víctor Soto)

Una temporada en el infierno: Salta cerca del default

Superpoderes del ministro de economía salteño. Deuda con jurisdicción inglesa y norteamericana. Ocaso económico. Luz en medio de la oscuridad.

Una temporada en el infierno: Salta cerca del default

"Si tengo apetito es sólo
de la tierra y de las piedras.
Yo almuerzo siempre con aire,
hierro, carbones y peñas."
Hambre; Temporada en el infierno, A. Rimbaud

 

Superpoderes

El pasado jueves 30 de junio, el Senado provincial, máximo órgano político de la representación de los departamentos que forman parte de la provincia de Salta, decidió de manera unánime otorgar superpoderes al ministro de economía salteño, Dib Ashur, de manera indeterminada para poder negociar la deuda provincial y disponer de manera que le resulte más conveniente de los fondos destinados a otras partidas del presupuesto para asignarla a pagar la deuda. En otras palabras, puede recortarle el presupuesto a cualquier sector del Estado provincial para pagar la deuda contraída, sin consultar a nadie.

Deuda

La provincia de Salta tiene una deuda pública internacional de alrededor de los 382 millones de dólares (sin intereses). El gobierno provincial declaró prioritario su pago. Por arriba del problema del coronavirus u otro objetivo económico. La deuda se contrajo en los mercados internacionales de deuda. En concepto del Fondo de Reparación Histórica, 32 millones. Y 350 millones por el Fondo del Bicentenario. En el primer caso, el pago se sustenta en regalías hidrocarburíferas. Es decir, es una deuda internacional financiada por los ingresos que genera el petróleo.

En el caso del Fondo del Bicentenario, representa (sin sumar intereses) un esfuerzo del 63,86% del total de los gastos públicos (año 2019 de referencia). Es decir, es una deuda que en un año nos costaría 6 de cada 10 pesos de lo que gastó el gobierno salteño el año pasado. Además, como Salta no produce dólares y el peso argentino cada día pierde más valor, el costo financiero de la deuda es cada vez mayor.

Ahora bien, el problema más grave de esta deuda no es el monto (que ya demostramos es de gran magnitud sobre todo si luego le agregamos los intereses), sino la jurisdicción a la que responde la deuda: tribunales de Nueva York y Londres.

Por lo tanto, si la deuda no se paga, son la justicia inglesa y la norteamericana que van a definir el punitivo y la forma de pago que nos corresponderá pagar como morosos. Esto en la jerga política se denomina renunciar a la soberanía nacional. Ni la ley argentina ni los tribunales locales forman parte del marco regulatorio del pago de esta deuda. En efecto, Salta pagará esta deuda contraída como si fuese otra colonia más del Reino Unido de Gran Bretaña, bajo la atenta mirada de los funcionarios que responden a la corona británica.

Ocaso económico

La pobreza crece cada día. Y crecerá aún más. Por la caída en la actividad económica global y local. Por los recortes en el presupuesto del Estado provincial que se avecina. Por la falta de políticas económicas anticíclicas. Porque la deuda es prioridad del gobierno provincial. Porque por cada niño que sufra de hambre, no habrá recursos para mitigar su flagelo. Porque de cada 10 pesos que gaste el estado, 6 van a estar enfocados a pagar deuda. Porque Salta se encuentra al borde de la cesación de pagos, a ver la próxima semana. Porque si el gobierno de Salta entra en default, será un papelón sin precedentes: negociar a contrarreloj sin estrategias claras ni objetivos concretos. Hoy el principal objetivo es pagar la deuda externa de Salta (reitero), y que llegue cada dólar a las arcas de la Reina de Inglaterra.

Luz en medio de la oscuridad

Hoy quedan a la vista las responsabilidades políticas de la deuda externa salteña: el exgobernador Urtubey y su equipo económico, más el apoyo político de los sectores “opositores” que no auditaron los recursos provenientes del Fondo del Bicentenario. Nombre paradójico para un crédito que, a 200 años de la gesta de la Independencia, termina entregando la soberanía de Salta a tierras inglesas. Ante la atenta mirada del héroe gaucho Martín Miguel de Güemes, quién combatió desde temprana edad contra las invasiones inglesas a principios del siglo XIX.

No obstante, que el tema del Fondo del Bicentenario quede expuesto en su verdadera dimensión es, paradójicamente, un hecho positivo: es preferible la amarga verdad que la dulce mentira. No quedará otra opción que aceptar la realidad de un crédito que nos pone al borde de la quiebra y cuyas obras nos invitan a cuestionar sus verdaderos costos.

Mientras tanto, estamos a vísperas de que el destino del pueblo salteño quede a merced de piratas y buitres, a quienes deberemos pagar el equivalente a 4.690.000 (cuatro millones seiscientos noventa mil) IFEs, si es que el pueblo no se despierta.

Por Lic. Juan Víctor Soto
Licenciado en Economía y Master en Negocios Internacionales

¿Compartís la nota?